Lastima... se vale soñar de vez en cuando con ser libre, caminar por las calles todo el dia sin tener nada que hacer, sin nada obligado a pensar, durmiendo en las aceras y bancas por las noches y despertando por las mañanas con una lectura de cobija y un buen desayuno del bote de basura. Eso seria la libertad total (claro, sólo para quien decide tomarla, y no para quien es obligado a llevarla), disfrutar el frio, cagar en las macetas de la capital y utilizar como papel sanitario un papel reciclado de tacos de canasta o una fina piel de rata que pareciera ser mas suave que el terciopelo.
Si fuece asi, seguramente eligiria a diario mi casa si lo deseara, un dia en Balderas, otro mas en Hidalgo, otro mas donde no conciera... Y sin dinero ¡Oh, que bello! ningun amarre a la moneda, nada estatico y todo tan energico y volatil. Visitaria a diario el paraiso, investigaria cada rincon de la ciudad para conocer de ella y capturar su esencia, y aun asi no podria comprenderla. Esque, esta tan lejos de mi, tan lejos de mi comprencion esta bella ciudad, y cada instante que vive, cada riachuelo formado por la lluvia o la orina; cada roca colonial con olor a polilla, sucia, llena de tizne y mierda del colon de tantos bagabundos. Vomitos, olores de las coladeras, sirenas que resaltan sus luces azul y rojo; se ve por todos lados, de la madrugada hasta la mañana, en Coyoacan, Tlalpan, Cuahutemoc. Los lugares mas bellos para cualquiera que añore y desee vivir un buen instante con un buen cafe, por supuesto, con ese pequeño toque a eces de algun animal de la ciudad como solo saben añadir aquellas empresas expertas en su elaboracion.











